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Llanto Dolor y Tormento Infierno - La Visión Fabricio

Llanto Dolor y Tormento Infierno

Infierno Llanto Dolor y Tormento

Esa frase estremece todo mi cuerpo y enmudezco totalmente, muy dentro de mí sé a qué se refiere al lugar que todos temen, al sitio que describen como; “Castigo y Fuego Eterno”. No puedo resistirme ni negarme a ir, sólo puedo obedecer y dejarme llevar, a continuación, se abren unas gigantescas puertas por las que salimos rápidamente. Volvemos atravesar la vía láctea que está muy densa, oscura y con poca visibilidad. Al sobrevolarla veo un agujero negro y a medida que avanzamos veo figuras geométricas, fórmulas matemáticas y signos que apenas distingo y conozco.

En cuanto entramos al agujero nos desplazamos por un colosal, oscuro y tétrico túnel. La niebla es muy densa y angustia mi ser, al no saber dónde voy, mis sentidos se agudizan porque comienzo a detectar un olor putrefacto y murmullos escalofriantes, todo es muy desagradable. Intuyo que no es humano lo que escucho, esto hace que me agarre aún más del ángel que está a mi izquierda, y a su vez aprieto más fuerte el brazo de Jesús a mi derecha, la visión cambia radicalmente, veo siluetas de entes que habitan este lugar, yo sé que son demonios, cuando ellos advierten que Jesús está sobrevolando este túnel conmigo, huyen de manera estrepitosa y se ocultan detrás de unas enormes rocas, demostrando el pánico que sienten al verlo.

Me llaman la atención sus ojos, son de color rojo, como si estuviesen llenos de fuego y sangre. Los hay de todos los tamaños y formas, ellos son los encargados de dirigir a la gente que llega a este lugar, donde les encadenan y les ponen grilletes. Les azotan y les empujan para que lleguen con rapidez al final de este túnel. Cuando finaliza el recorrido entramos en un vacío inmenso, donde hay escabrosos barrancos y descomunales precipicios, veo cumbres gigantescas, el suelo es de fango pestilente e inmundicia. El ambiente es verdaderamente espeluznante y decrépito, sin nada de vida, todo lo contrario, a lo que vi en el cielo.

Jesús y el ángel descienden conmigo un poco más y allí comienzo a divisar una multitud de personas, están siendo atormentadas por estos demonios, su trabajo es martirizar día y noche, aquí no hay medición del tiempo, yo empiezo a llorar de desesperación, grito de pavor al ver todo esto, me gustaría no tener que ver más, pero entiendo que es necesario. Jesús me dice: Ven y mira.

En medio de los tormentos escucho el susurro de una mujer que llora amargamente, la veo tirada en unos pedruscos, no puede ponerse en pie. Ahora empieza su aflicción: dos demonios cogen parte de la cabellera de esta mujer y se lo arrancan, juegan con ella empujándola de un lado a otro mientras se burlan de su dolor, pero ellos solo inician su cometido, la trasladan hacia un poste echo con dos maderos, la colocan boca abajo, y la atan de pies y manos de una manera muy primitiva y atroz, ella intenta soltarse, pero lo único que puede hacer es gritar. Miro a estos dos demonios que se ponen delante y detrás de ella y empiezan a violarla, su grito es desgarrador y pide misericordia porque no aguanta más, pero los demonios no paran, en este lugar todo es tormento y sufrimiento.

Al finalizar la desatan, la mujer no se pude mantenerse en pie, llora y siento que su respiración se ralentiza. Siento su pánico, luego es lanzada hacia unos pedruscos, puedo oír el crujir de sus huesos, que se destrozan al impactar su cuerpo contra las rocas. Lo lógico hubiese sido que estuviera muerta y sería lo mejor que pudiera pasarle, pero sigue respirando, los demonios no se conforman y quieren más. Siguen rompiendo su cabellera y le arrancan parte de su lengua, es mutilada en frente de mis ojos, ella vuelve a gritar o intentar hacerlo, porque ya no tiene voz. Ella sabe que repetirán este acto infernal, intenta pronunciar clemencia y misericordia, pero ellos lo volverán hacer, el tormento no tiene fin y el dolor es permanente.

Pasamos esta escena horripilante y puedo visualizar un pantano cenagoso donde hay multitud de gente de toda raza, toda lengua. Millares que gritan de dolor, están viviendo el mayor tormento que ellos no creían que existía. Algunos de ellos cuando ven a Jesús, gritan su nombre y le piden misericordia, y otros lo maldicen deliberadamente con palabras obscenas, reclamándole razones por las cuales están ahí.
Yo lloro desconsoladamente al ver este cuadro tan triste y digo: “Señor piden misericordia” Él me responde con un semblante triste, aunque no logro ver su rostro, puedo sentirlo y a continuación me dice: Fabricio “Ellos tuvieron la oportunidad de conocerme y aceptarme como su Señor y Salvador y no lo hicieron, prefirieron sus deleites y deseos, haciéndose dioses ellos mismos”. En este Lugar no hay misericordia.

“El Infierno es esperar sin Esperanza (André Giro)”

Sigo con este pasaje del terror y a lo lejos veo una mesa llena de botellas, no distingo su contenido, resalta una etiqueta escrita en un idioma de signos que no conozco, allí observo a un hombre sentado en este sitio mirando hacia el suelo, el intenta ponerse de pie, pero le es imposible en ese preciso momento llegan dos demonios con una actitud desafiante, uno de ellos desde lo más alto le hace beber este líquido; El individuo intenta gritar mientras se ahoga. Noto que le arde por dentro, quema su interior y cuando se terminan los recipientes rápidamente viene otro demonio con más botellas, esta persona emite gritos de dolor, pide por favor paren, ya no aguanta más, pero lo único que consigue es burlas y más burlas, todas las botellas deben terminarse, el calvario persiste.

Cuando me trasladan a otro lugar alzo mi vista, y mi mirada se detiene en ver una estructura circular en movimiento rotativo, de un material rocoso encima de un peñasco puntiagudo, allí veo gente que brinca y saltan en esta superficie, algunos logran escapar pero el esfuerzo es en vano, porque constantemente los demonios los arrojan desde lo alto de una montaña muy cercana, mientras descienden precipitadamente se fracturan huesos, veo piernas y brazos rotos, lágrimas sin parar, además estos demonios utilizan lanzas largas y puntiagudas, los pinchan y los atraviesan de manera brusca y sin contemplación para que la gente siga saltando, puedo mirar a mucha gente llegar a este lugar, su tormento no tiene fin.

A lo lejos visualizo una ventana redonda y pequeña muy aterradora, no sé lo que es y tampoco quiero averiguarlo, mi miedo es tal que Jesús me observa y me aleja de este lugar, me saca de esta mazmorra del tormento, mientras ascendemos hacia arriba nuevamente, veo multitud de gente pidiendo socorro, auxilio, misericordia, el sufrimiento es tal que prefieren la muerte, pero aquí está ausente, todo es eterno y en este lugar, los castigos y tormentos no tiene fin.

“Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempreestas a mi lado, me guías por el buen camino y me llenas de confianza “(Rey David)

Mi anhelo es presentarte a Jesús, un ejemplo de vida basado en el amor y perdón, la vía exclusiva para disfrutar de un esplendor puro e incomparable, lleno de felicidad y paz por toda la eternidad.

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